El agua es un recurso finito, esencial para la vida humana y el mantenimiento de la biodiversidad en el planeta. Generalmente la sociedad, no aprecia la medida en que el buen aprovechamiento "sustentable" del "vital líquido" contribuye a la productividad económica y al bienestar de ella misma, aunque todas las actividades del hombre, incluyendo las comerciales, descansan en grado sumo sobre el suministro confiable y la calidad del agua potable.

Por su escasez y gran vulnerabilidad, la sociedad toda, debe asumir el reto de educarse y actuar conjuntamente para gestionar el recurso agua, bajo criterios de desarrollo sustentable y de supervivencia misma, atendiendo principalmente a los fines sociales y, aplicando tecnologías de vanguardia en pleno desarrollo, ya que el elevado y sostenido crecimiento demográfico de muchas de las actuales sociedades del Planeta, junto a las migraciones internas hacia las ciudades con más “calidad de vida”, aunado a los crecientes procesos de industrialización que se están realizando en muchos países, son un desafío que está directamente vinculado al acceso, uso y calidad del agua.

Motivo suficiente para que "todos nosotros", entendamos desde ya, que debemos asumir conductas urbanas más responsables, para que desde la misma educación infantil, nos permitan abordar con firmeza la problemática del agua potable, con una óptica universal, para propiciar la introducción de nuevas estrategias y programas de gestión de recursos hídricos y de educación ciudadana, para el uso racional y efectivo del agua, con el objetivo de promover el interés por el "vital liquido", es decir, por la "vida misma".


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