14.03.07 Exposición del Presidente Ejecutivo de ALAV en la reunión de alto nivel sobre los nuevos lineamientos para combatir el tráfico de drogas.
Exposición del Presidente Ejecutivo de ALAV en la reunión de alto nivel sobre los nuevos lineamientos para combatir el tráfico de drogas.

MAIQUETIA, Marzo 14, 2007

"Ciudadano Ministro del Poder Popular de Interior y Justicia, Dr. Pedro Carreño; Ciudadano Cap. José Vielma Mora, Superintendente Nacional de Administración Tributaria y Aduanera; General Ramón Viña, Presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil, INAC; Cnel. Néstor Luís Reverol Torres, Presidente de la Oficina Nacional Antidrogas; Ing. Mario Fernández, Director General del Instituto Autónomo Aeropuerto Internacional de Maiquetía, IAAIM; distinguidos oficiales de los distintos componentes de la Fuerza Armada Nacional presentes, Señores Gerentes Generales y de Estación de las líneas aéreas; Señores representantes de empresas almacenadoras; Señoras y Señores,

Es nuestra obligación mostrar nuestra satisfacción por esta reunión y por permitírsenos participar activamente en ella. En los últimos años hemos visto con beneplácito los esfuerzos de las autoridades por dotar al país de un terminal internacional de pasajeros con instalaciones modernas, a la altura de la calidad del país y entre los mejores del área. Queda, sin embargo, pendiente lo relativo al terminal de carga. Esperamos con gran expectativa la ejecución del proyecto de dicho terminal.

Pero no todo lo relacionado a los terminales aéreos en el mundo se reduce a bonitas y funcionales infraestructuras. El tema que nos reúne es delicado. La presencia de tan altas personalidades del Ejecutivo Nacional nos indica la importancia que el Estado da a la lucha contra el tráfico de estupefacientes.

Nosotros, líneas aéreas, nos solidarizamos con el Gobierno Nacional en esta lucha. Somos parte de la solución. El flagelo nos afecta gravemente, ya que se ha constituido en un azote para la seguridad y para la viabilidad económica de las aerolíneas. Sería impensable que institucionalmente una aerolínea se preste para favorecer esa actividad ilícita que constituye un crimen contra la humanidad.

Ciertamente, no somos el único país que confronta este problema de tráfico de drogas, pero sí me atrevo a decir que somos el país donde los controles antidrogas afectan determinantemente las operaciones aéreas, sea de pasajeros o de carga, al extremo de provocar diarios y consuetudinarios retrasos en el despacho de las aeronaves. No propugnamos una relajación de los controles. Al contrario, los queremos, los necesitamos más estrictos y más eficientes, pero también solicitamos que dichos controles se hagan con suficiente personal y con tiempo previo para evitar que se vean afectados los itinerarios.

Venezuela forma parte de la Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, habiendo suscrito el Convenio sobre Aviación Civil, conocido como Convenio de Chicago, el cual debidamente aprobado por el órgano legislativo nacional es ley de la República y, por ende, de obligatorio cumplimiento y aplicación en el país, inclusive con prelación a la Ley de Aeronáutica Civil. Dentro de los documentos emitidos por la OACI se encuentra el Anexo 9 sobre Facilitación de las Operaciones Aeroportuarias, que emana su vigencia en los artículos 22 y 23 del Convenio de Chicago que establecen la obligación de los Estados contratantes de adoptar las normas, métodos recomendados y procedimientos internacionales y emitir reglamentos o medidas especiales para garantizar y facilitar y acelerar la navegación de las aeronaves entre los territorios contratantes y para evitar todo retardo innecesario a las aeronaves, tripulaciones y carga. Sabemos que aplicar las normas de facilitación y ejercer los más estrictos y efectivos controles antidrogas y de seguridad supone un equilibrio, a veces precario. Pero otros países lo han conseguido. Nosotros también podemos conseguirlo. Es un equilibrio difícil, pero es posible.

La imagen que enviamos al mundo con los permanentes retrasos de las operaciones de pasajeros y carga afectan la imagen del país. Durante el año 2006 ingresaron a Venezuela, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, seiscientos cincuenta y tres mil (653.000) turistas con permanencia de aproximadamente 10 días, que dejaron en el mercado local más de 700 millones de dólares. Esa cantidad de visitantes es ínfima frente a las que reciben otros destinos turísticos, con los cuales competimos en el Caribe y Centro y Suramérica. Todos estos visitantes llegaron por vía aérea y la gran mayoría ingresó por el aeropuerto de Maiquetía. De la experiencia que tengan esos visitantes en el país va a depender que regresen y que recomienden a Venezuela como destino turístico.

El Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, estratégicamente ubicado, es el “hub” natural de Centro y Suramérica. Esto significa importantes recursos que pueden ingresar al país. Pero hay otros aeropuertos del área que están trabajando fuertemente para consolidarse como centro de distribución de pasajeros y carga. Están atrayendo a las líneas aéreas con facilidades operacionales y con facilitación en el despacho de pasajeros y carga. No permitamos que nos quiten el liderazgo. Juntos podemos evitarlo, pero debe entenderse que somos parte de todas las soluciones. Volteemos los ojos hacia las líneas aéreas que son el motivo y razón de la existencia de los aeropuertos.

La operación de las líneas aéreas en Venezuela no es aislada del resto de las operaciones de una línea aérea en el mundo. Un avión que parte de Venezuela tiene una secuencia de vuelo que le espera al llegar a su destino. Una demora aquí causa muchas demoras en otros vuelos a otros destinos, y eso significa pérdidas para las aerolíneas. El INAC, con justa razón y en protección de los usuarios, multa a las aerolíneas, cuando sus aviones salen con retraso y los pasajeros no terminan de entender que a veces esas demoras no son responsabilidad de las aerolíneas, sino que se deben a necesarios controles de seguridad y antidrogas. Pero lo cierto es que aparte de las multas de las autoridades aeronáuticas por incumplimiento de itinerarios en los distintos destinos en que ello ocurra como consecuencia de la demora en Maiquetía, las líneas aéreas tienen que responder frente a los pasajeros por las conexiones perdidas, indemnizándoles, o ubicándoles en otros vuelos de otras aerolíneas, o pagándoles hoteles y comidas.

A esas pérdidas por demoras en el despacho de los vuelos hay que agregar las pérdidas financieras que se tienen que soportar por la lentitud de CADIVI en resolver situaciones puntuales. Para muestra, basta un botón: todavía ninguna línea aérea internacional ha podido tramitar sus solicitudes de divisas correspondientes al año 2007, porque la página Web de CADIVI, sección líneas aéreas no abre para introducir la data del presente año. Desde enero estamos pidiendo infructuosamente que se actualice la página. La situación de las aerolíneas nacionales es aun más terrible: desde hace dos años estamos esperando la modificación de la Providencia 059 que prevé la entrega de divisas a estas empresas. En mi última reunión con el Presidente de CADIVI, se nos ofreció que la versión final de dicha Providencia la tendríamos disponible para hacer observaciones a mas tardar el día 21 de febrero próximo pasado. Sin embargo, a esta fecha aún no ha habido respuesta.

En materia de pasajeros y carga, las líneas aéreas son las víctimas de las mafias que, inexplicablemente y a pesar de los controles que se efectúan, logran introducir maletas y paquetes con drogas en los aviones. En materia de carga, las líneas aéreas no quieren aceptar trasbordos, porque no hay un procedimiento definido y claro para su tramitación. En el proceso de carga intervienen varios actores, cada uno con un criterio distinto y cambiante. Una de las tareas que proponemos es trabajar conjuntamente para emitir reglamentaciones claras, posibles, que garanticen la seguridad y la lucha antidrogas pero que les permita a las aerolíneas su operatividad con eficiencia.

En materia de pasajeros, también hay que atender lo concerniente a los ingresos de ilegales al país.

En ambos casos, de drogas y de tráfico de indocumentados o ilegales, las líneas aéreas son víctimas. Castigar a una línea aérea porque en la barriga del avión hayan encontrado drogas, no sólo es injusto, es también poner la culpa donde no existe, ya que el proceso de carga y descarga de la aeronave no está totalmente bajo el control de la aerolínea. Sólo si el Estado delegare totalmente los controles antidrogas y su autoridad en la materia a las líneas aéreas, cuestión que no deseamos y que sería el único caso en el mundo, podría hablarse de una responsabilidad directa de las líneas aéreas en la materia.

Son muchos los asuntos que tenemos que resolver. Juntos podemos. Con la buena voluntad de Ustedes, autoridades, y con la creación de un canal de comunicación permanente con niveles que puedan tomar decisiones, podremos enfrentar los problemas que nos son comunes, como éste de la lucha antidrogas.

Muchas gracias."


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