El Congresista de la República, Dr. VICTOR EDINSON VALDEZ MELENDEZ, presentó el día 15 de abril de 2004, el Proyecto de Ley Nro. 10355. LEY QUE DECLARA DE INTERÉS NACIONAL EL CULTIVO E INDUSTRIALIZACION DE LA HOJA DE COCA, CON FINES LICITOS EN EL PERU.
Lo interesante de este documento, y es lo que queremos compartir, es la información que se presenta en la Exposición de Motivos, donde en forma técnica, clara y objetiva, coloca en su verdadera dimensión y justo valor a la hoja de la coca, proporcionando información sobre su importancia medicinal, alimenticia, económica, histórica y social que tiene la hoja de la coca para nuestro país y el mundo.

Es necesario dejar claro y preciso que esta iniciativa distingue la protección de la hoja de coca como planta natural y condena enfáticamente el mal uso, como el destino al NARCOTRAFICO.

La Convención de las Naciones Unidas Contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas, aprobada por la Conferencia en su sexta sesión plenaria celebrada el 19 de Diciembre de 1988, en Viena-Austria, de la cual el Perú es Parte, en el inciso 2), de su articulo 14° señala que "las medidas que se adoptan (para evitar el cultivo ilícito de las plantas que contengan estupefacientes o sustancias psicotrópicas) deberán respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista evidencia histórica, así como la protección del medio ambiente".

Es el momento histórico de diferenciar entre la actividad ilícita y la producción y cultivo con fines sociales, económicos, culturales a fin de conservar el valor místico-religioso de los pueblos andinos.

La defensa del cultivo de la hoja de coca que fue la hoja sagrada de los Incas que acompañó a los organizadores del Tahuantinsuyo y constructores de Macchupichu está arraigada en la vida del hombre del ande con profundo significado ritual y social. ¡No a su erradicación represiva!

La planta de coca es un arbusto del Perú de la familia de las eritroxiláceas, de cuatro variedades más notables como "Lambram", "Mollecoca", "Fusiforme", "ovoide" con hojas alternas, aovadas, enteras de estípulas axilares y de flores blanquecinas. Indígena propia de América del Sur, con nutrientes medicinales y alimenticios.

USOS DE LA HOJA DE COCA.

1.- Como infusión o mate.
2.- Chaccheo.
3.- Enjuagatorio.
4.- Cocimiento, emplasto, macerado para aliviar el dolor, etc.
5.- Ayuda a la digestión.
6.- Como analgésico.
7.- Evita el mal de altura (soroche)
8.- Energizante, antiespasmódico, antinflamatorio,
9.- Estimulante nervioso, cardiovascular, post exodencia,
10.-Convalecencia.
11.-Nutritivo.
12.-Vasodilatador, antidepresivo,
13.-Estimulante cardíaco, antitusígeno, colonirritable, etc.

La sagrada hoja de coca de los Incas debe ser revalorada por la importancia que tiene en el cotidiano existir del hombre andino y debe ser difundida en el mundo entero.

Es necesario revisar los convenios internacionales, donde en forma errada se sostiene como estupefaciente a la hoja de coca, siendo atentatorio al consumo tradicional con evidencia histórica, cuyo interés es desaparecer y erradicar el cultivo lícito de la coca.

La coca erróneamente ha sido considerada como estupefaciente, sin tener los suficientes elementos de investigación académica y científica; por el contrario, con un informe mezquino y egoísta respondiendo sólo a intereses ajenos al País, ha podido equipararse a la sustancia tóxica, con la finalidad de satanizar la planta preciada, contradiciendo lo sostenido por la medicina regional.

El coqueo andino de ninguna manera debe equipararse a la toxicomanía, ésta es una leyenda negra que apunta a la condena de la coca, le niega el carácter medicinal y alimenticio; la medicina naturista y experimental observó y confirmó sus cualidades.

A fines del siglo XVIII, Hipólito Unanue la consideró "architónico del reino vegetal" y a mediados del siglo XIX Paolo Mantegazza, en un ensayo premiado que despertara el interés del europeo, se refirió a ella como "alimento nervioso". En consecuencia, no se puede olvidar el prestigio medicinal anterior a la estigmatización psiquiátrica.

Mientras en algunos países crean iniciativas de referéndum para legalizar el uso médico de estupefacientes como la marihuana, LSD, la heroína y cocaína, los peruanos todavía utilizamos una política errada y represiva de erradicación del cultivo de la hoja de coca. El control represivo mundial es a las drogas y el Perú coopera con ella, e intensifica su lucha.

La Ley de Represión del Tráfico Ilícito de Drogas, Decreto Ley Nº 22095, en sus considerandos manifiesta que la masticación de la coca constituye un grave problema social que es necesario superar, lo cual constituye una burda maniobra para excluir el criterio médico de la coca.

Dentro del contexto internacional a partir de 1961 la hoja de coca ingresa en la lista No 01 de estupefacientes de la Organización Mundial de Salud. Este criterio es completamente equivocado, porque la hoja de coca no perjudica la salud del hombre.

La coca no es cocaína, no son sinónimos y que por esa confusión desgraciadamente ha sido incluido en la Convención de las Naciones Unidas de 1961, se pretende condenar a la desaparición, a esta planta que contiene muchas virtudes medicinales y nutricionales y otros valores que pueden y deben ser de gran provecho para la humanidad.

La hoja de coca tiene cinco veces más calcio que la leche y su contenido de potasio, 16%, es equivalente al de cualquier carne. Por su contenido de selenio, zinc, magnesio, entre otros elementos, la coca es el mejor antioxidante natural disponible en el mundo, la hoja de coca tiene efectos dietéticos y adelgazantes".

En el Perú, desde tiempos inmemoriales, el cultivo de la hoja de coca ha formado parte de la tradición y costumbre del campesino andino. La coca es utilizada en la masticación, como estimulante, aplicación medicinal y en rituales religiosos. Se estima que estos usos datan desde aproximadamente 6,500 años, antes de la conquista española del Perú.

La Convención de las Naciones Unidas Contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, en su artículo 14, inciso 2, Las medidas que se adopten deberán respetar los derechos humanos fundamentales y tendrán debidamente en cuenta los usos tradicionales lícitos, donde al respecto exista la evidencia histórica, así como la protección del medio ambiente

El uso tradicional de la hoja de coca, comprende múltiples dimensiones del acontecer social, jugando una función central en toda ceremonia colectiva de trascendencia: bautizos, defunciones, celebraciones, etc. Es precisamente el carácter sagrado atribuido a la planta lo que la ha tornado en objeto de reverencia y culto otorgándole a la vez un profundo significado.

Dado su carácter sagrado, la hoja de coca actuaba como símbolo de prestigio y ha sido objeto de intercambio recíproco; regalo preciado y medio general de trueque. Es por ello que, en el contexto indígena, la coca era y es aún la primera mercancía de mayor liquidez y circulación, ya que es uno de los productos susceptibles de ser intercambiado por casi la totalidad de bienes que circulan en la economía campesina de los andes.

Asimismo, la coca siempre ha formado parte integral del proceso productivo en el trabajo de campo, la construcción de infraestructuras, el pastoreo, el transporte y el almacenaje de semillas. Se mastica en los momentos previos al trabajo, durante el reposo y al término de la tarea. Esta práctica asume aún mayor significado y simbolismo cuando se trata de faenas comunales.

Se puede afirmar que muchos de estos usos tradicionales están aún presentes en las poblaciones campesinas alto andinas, originarias de los Andes que han emigrado hacia los principales centros poblados y zonas urbano-marginales. En la actualidad, estas poblaciones usan la hoja de coca para la masticación en los trabajos y faenas que realizan, siendo esta la modalidad de uso más difundida, mitigando el hambre, la sed y el cansancio.

La utilización de la hoja de coca para elaborar drogas es un fenómeno relativamente nuevo e importado de otras culturas.

Asimismo, se debe recalcar que el consumo de nuevos tipos de drogas es importado de países industrializados, mas no a consecuencia propia del cultivo de la hoja de coca.

La producción, comercialización e industrialización de la hoja de coca con fines lícitos, tal como se venía haciendo desde tiempos primigenios en los pobladores alto-andinos, deben ser protegidas.

Siendo que casi el 36% de la población activa del Perú se dedica a las actividades agrícolas. El Perú es el principal productor de coca, de cuyas hojas se obtiene productos para fines lícitos e ilícitos.

El estado elaborará el Plan Nacional que defina la política que fomente el crecimiento sostenido del cultivo de la Hoja de Coca. Su aplicación en la industria, que deberá contener el diagnóstico situacional de suelos y zonas climatológicas para el cultivo de la Hoja de Coca, estudio de la oferta y demanda en el mercado interno y externo, así como estudios sobre el impacto ambiental en el ecosistema de las zonas a dedicarse al cultivo de la Hoja de Coca.

Determinar que en 120 días de promulgada la Ley, se terminará de elaborar el Plan Nacional, que deberá remitirse a la Presidencia del Consejo de Ministros para ser considerado dentro de la Política de Estado y del Acuerdo Nacional.

El Ministerio de Agricultura a través del Instituto Nacional de Investigación Agraria, emitirá opinión y alcances de sus aportes, en las que se señalen que es imperativo aprobar la presente propuesta legislativa, en razón de cautelar y promover la investigación, así como la extensión agraria.

La presente iniciativa parlamentaria, tiene por objeto darle a la planta de la coca la verdadera dimensión que merece por sus múltiples atributos, haciendo de lado la satanizacion de que es objeto por parte de funcionarios de algunos países donde se consume en forma indiscriminada la pasta básica de cocaína y sus derivados, y desagraviar a los agricultores que la cultivan, quienes son calificados poco menos que como delincuentes, no obstante que esta planta ha servido por centurias y continúa sirviendo, para ayudar a la clase trabajadora del ande y de las minas, toda vez que en sus verdes hojas se encuentra la energía y propiedades que requerían y requieren nuestros hermanos para realizar, sin debilitarse, las duras faenas del campo y de las minas, a las cuales deben concurrir desde las primeras horas de la madrugada, entre muchas bondades que, en la actualidad, sirven al género humano.

La coca, producto que representa una de nuestras riquezas ancestral que la madre natura nos ha dado, es de gran utilidad para la elaboración de diferentes medicamentos y también para la anestesia que se requiere en forma indispensable para las intervenciones quirúrgicas, aparte de muchos otros beneficios para el género humano, motivo por el cual debiera industrializarse y comercializarse a nivel mundial, para incrementar el erario nacional del país por sus múltiples derivados, toda vez que produce hasta tres cosechas al año y no requiere mayor intervención de la mano del hombre para su cultivo y reproducción, por lo que debe ser declarado Patrimonio Natural y Económico del Perú.

El objeto es promover el cultivo de la Hoja de Coca para fines lícitos, en áreas naturales de desarrollo, favoreciendo a los pequeños y medianos productores, así como a la agroindustria, promocionando el uso en diversas industrias; a fin de relievar la importancia y alentar el cultivo, producción y comercialización de la Hoja de Coca con valor agregado.

El objetivo de esta norma es proteger el cultivo de la hoja de coca con fines lícitos, declarar de interés nacional su producción, por ser un recurso milenario y quizá el más preciado de América.

Desde el año 1980, y mediante sendos acuerdos firmados con Estados Unidos y otras potencias del mundo, consumidoras de la droga que se extraen de sus hojas, pero básicamente con Estados Unidos, se ha venido practicando una política de erradicación de la coca, prometiendo sustituirla con productos como el café, cacao, palmito, camu camu, piña, palma aceitera, plátanos, maíz y arroz, que no se han cumplido, sino mínimamente, procediéndose a atacar su sembrío y explotación, sembrando el temor, el caos y la angustia social en los centros cocaleros, motivo por el cual los agricultores enfrentan una espantosa miseria en sus hogares.

Se ha bombardeado con ácidos letales los sembríos de esta planta, incluyendo los terrenos aledaños, anulando su fertilidad y perjudicando a los agricultores y al país todo, bajo el pretexto de terminar con la elaboración de pasta básica de cocaína y derivados, asimismo con el consumo de estupefacientes, tratando, sin ningún respeto, a los trabajadores, a quienes se les cataloga como delincuentes, narcotraficantes, y hasta terroristas, sin respetar su dignidad y su condición de productores de lo que alguna vez fue para nuestros Incas, la planta bendita, y que bien puede serlo y debe serlo ahora, para toda la humanidad.

A despecho de la intención de terminar con nuestro producto natural, los sembríos de plantas de coca se han multiplicado de tal forma, que superan a los existentes en 1980. Se dispuso combatirla y erradicarla, porque las mafias que operan desde muchos puntos del mundo, se han encargado de robustecer su cultivo desde lugares inaccesibles, para evitar la intervención de las Fuerzas Armadas y la Policía.

La coca está siendo satanizada constantemente por las grandes potencias extranjeras donde se consume la cocaína y los derivados que de ésta se desprenden, sin poder vencer a las grandes organizaciones delictivas dedicadas a la elaboración y comercialización de la droga, las mismas que envenenan al género humano, y corrompen a las malas autoridades que prefieren aceptar el dinero que les ofrecen, a cambio de no intervenir.

Estamos a tiempo para defender nuestro suelo que empieza a recuperarse y aprovechar el producto que nos pertenece y que nos fue legado por nuestros ancestros, como una inagotable herencia, pero que por desidia o falta de amor a lo nuestro, permitimos que sea satanizado, perseguido y eliminado, cuando lo más sensato, sería aprovechar de sus bondades para atender las necesidades del mundo y robustecer nuestras arcas.

Este recurso natural es muy beneficioso por sus importantes derivados, tal como se desprende de la actualización de información científica, referente al coqueo andino, así como a la hoja de coca, conforme lo sostuvieron ENACO y la Universidad Nacional de La Libertad en el Forum Nacional de la Hoja de Coca, en el mismo que se reunieron los días 8 y 9 de octubre de 1993, conocidos especialistas de distintas disciplinas, entre ellos, distinguidos invitados extranjeros, que en el conversatorio, aportaron sus valiosas reflexiones.

Se busca una nueva perspectiva de nuestro gran recurso natural, así como la conveniencia de su necesario reconocimiento oficial. Tenemos que confrontar los problemas existentes para su industrialización y comercialización internacional. Es necesario destacar la existencia de una nueva actitud en Bolivia, obedeciendo al mayor respaldo que tuvo siempre la milenaria práctica del coqueo.

Entre sus bondades puede señalarse, que es útil para mitigar los dolores de muelas, reumáticos o de cabeza, es antiespasmódico y usado para curar trastornos estomacales, abdominales y diarreas, combate la fatiga y sirve como estimulante de las funciones del cerebro, el sistema nervioso y los problemas cardiacos.

Es un alimento fortificante, y sirve como anestésico local de acción vasoconstrictora y por penetrar en las membranas mucosas, es sumamente útil para curar males de otorrinolaringología y oftalmología. Se usa como desinflamante.

Por otro lado, tenemos que en un trabajo realizado sobre un total de 50 casos estudiados entre 1984 y 1992, se determinó que el tratamiento de recuperación de cocainómanos mediante la masticación de hojas de coca como reemplazo de la droga, durante 27 meses, produjo un elevado porcentaje de mejoría, sobre todo en el campo de la readaptación social de cada adicto.

La coca no es, pues, un producto que debe eliminarse, sino más bien, debe cultivarse y lograr su mayor producción para dedicarla al beneficio de la humanidad, apoyando a los agricultores, pagándoles precios justos por sus productos y convirtiendo en forma oficial y por Ley, lo que hoy se tiene por enemigo, en el Patrimonio Natural y Económico del Perú.

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